¿Y si una parte de la culpa fuese nuestra?
Cada vez me cuesta más de entender las quejas reiteradas y ostentosas de algunos jugadores de futbol que después de haber realizado una falta de una claridad meridiana se quejan al árbitro con tanta seguridad como si ellos no hubiesen estado allí. Igualmente me resulta de una cierta complejidad de comprensión la manifestación reiterada de









